Trump flexibiliza sanciones a Venezuela y busca asegurar acceso de EU a reservas petroleras

La administración de Donald Trump amplió las autorizaciones para realizar operaciones en sectores estratégicos de Venezuela, mientras negocia un posible acuerdo para que empresas estadunidenses desarrollen yacimientos petroleros y garanticen suministro de crudo a Estados Unidos.
Estados Unidos dio un nuevo giro a su política de sanciones contra Venezuela al ampliar las operaciones permitidas en sectores como el petrolero, gasífero, petroquímico, minero y de telecomunicaciones, en medio de negociaciones para asegurar un acceso de largo plazo a parte de las reservas de crudo venezolanas.
La Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) del Departamento del Tesoro modificó ocho licencias generales que establecen nuevas autorizaciones para determinadas actividades relacionadas con el petróleo y sus derivados, el suministro de bienes y servicios, operaciones con Petróleos de Venezuela (Pdvsa), minería y telecomunicaciones.
Las modificaciones corresponden a las licencias 46D, 47B, 48C, 50C, 51C, 52B, 54B y 61A.
Aunque las medidas representan una flexibilización de algunas restricciones, Washington mantiene controles sobre el destino de determinados ingresos. Los pagos relacionados con impuestos, regalías, permisos y tasas petroleras no podrán quedar bajo control directo del gobierno venezolano y deberán canalizarse hacia fondos o cuentas determinadas por el Tesoro estadunidense.
EU busca garantizar suministro de petróleo
La apertura ocurre mientras representantes del gobierno de Donald Trump negocian un posible acuerdo con Venezuela para ampliar la participación estadunidense en la explotación de sus recursos energéticos.
De acuerdo con Reuters, el planteamiento contempla que empresas de Estados Unidos puedan desarrollar determinados campos petroleros venezolanos y que parte del crudo producido tenga como destino garantizado el mercado estadunidense. Las negociaciones abarcan varios yacimientos, incluidos algunos ubicados en la Faja del Orinoco y el Lago de Maracaibo.
Otro reporte citado por Reuters señala que la administración Trump también analiza la posibilidad de que Estados Unidos obtenga una participación en recursos petroleros venezolanos. Sin embargo, las conversaciones continúan y no existe todavía un acuerdo definitivo.
El movimiento ocurre además en un contexto de presión sobre el mercado energético internacional, marcado por las interrupciones en el suministro de petróleo provenientes de Medio Oriente y por el descenso de las reservas estratégicas estadunidenses.
La nueva política hacia Venezuela podría representar un cambio importante en la relación energética entre ambos países, al permitir una mayor participación de compañías estadunidenses en el sector petrolero venezolano, mientras Washington busca nuevas fuentes de suministro y mayor estabilidad para su mercado energético.
No obstante, cualquier acuerdo de largo plazo deberá enfrentar aspectos legales y regulatorios en Venezuela, donde la legislación establece límites a la participación privada en actividades consideradas estratégicas.
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